
Con una imagen rotunda y limpia se asemeja a una barca atracada a orillas del pantano de Villarreal y dispuesto a zarpar para huir de todas las limitaciones que le confiere el terreno.
Situado en una parcela en pendiente, distribuye sus estancias en tres plantas. Una planta semisótano que contiene seis plazas de garaje y almacenes, una planta baja que alberga el restaurante, la cafetería y el resto de los servicios; y una planta superior donde se ubican las habitaciones.
Con una volumetría clara, revestimiento de piedra en tonos suaves, el edificio busca espacio volando las habitaciones de la planta superior a modo de miradores realizados en carpintería metálica.